
Más de 2.400 calcetines infantiles cuelgan de unas cuerdas tendidas entre las columnas del pórtico de la biblioteca pública Nós de Ourense. Cada uno representa una vida. Muchas pinzas llevan escrito el nombre de alguno de los más de 64.000 niños y niñas asesinados en Gaza desde el inicio de la ofensiva israelí. La respuesta vecinal ha sido tan grande que los organizadores han decidido prolongar la instalación hasta el lunes 1 de junio.
Detrás del memorial hay un grupo de ourensanos movilizados por la causa palestina, que llevan meses recogiendo calcetines por distintos puntos de la ciudad. La iniciativa llegó a Ourense a través de Uxía Morán, con el apoyo de personas solidarias con Palestina y de Radio Liberdade. El original nació en Edimburgo, impulsado por la organización «Mothers Against Genocide».
Durante la semana que lleva instalado en la Praza da República —rebautizada Praza de Gaza el pasado verano— muchos vecinos se han acercado a colgar sus propios calcetíns. El memorial sigue abierto a nuevas aportaciones.
El Concello deniega el permiso y los organizadores hablan de censura
La historia tiene otro capítulo, más incómodo y es que los organizadores solicitaron permiso municipal para instalar el memorial en la Praza Bispo Cesáreo, aceptando incluso pagar una tasa que ya de entrada consideraban inapropiada para una actividad sin ánimo de lucro. El Concello lo denegó. La justificación: una providencia del alcalde que reserva el uso de la vía pública para iniciativas municipales o aquellas que el propio consistorio considere de interés público.
Los organizadores no lo han dejado pasar. Entienden que se trata de censura por razones ideológicas y apuntan a un posible delito de prevaricación administrativa al dictarse una resolución sin fundamento legal. Por eso han lanzado un llamamiento a los abogados ourensanos para que alguno asuma la denuncia judicial, pro bono o por un euro simbólico.
La biblioteca Nós, mientras tanto, abrió sus puertas al memorial. Y Ourense respondió.






