
El pasado viernes, el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ourense se detuvo por unos breves instantes con el fin de rendir el más sincero de los homenajes a dos profesionales que forman ya parte de la historia de nuestra ciudad. Un pasillo repleto de aplausos, miradas agradecidas y respeto sincero despidió a Antonio y a Belén, que dejan una huella imborrable.
El doctor Antonio González Ferro, ourensano de nacimiento, puso fin a una trayectoria de 41 años dedicados a la sanidad. Tras formarse en la Universidade de Santiago de Compostela, trabajó en atención primaria y en el Hospital de Valdeorras, hasta llegar en el 2007 al servicio de Urgencias del CHUO. Cuatro décadas de guardias, decisiones difíciles y humanidad constante.
Junto a él, la doctora Belén Nistal Hernández, nacida en Ferrol y criada en Xixón, pero ligada a Ourense desde el 1989, una ourensana más. Con 35 años de servicio, pasó por el Hospital Santa María Nai y vivió la unificación de Urgencias, donde dejó su sello personal.
Hoy termina una etapa. Pero quedan las historias, las vidas salvadas y el recuerdo de quienes fueron calma en medio del caos.
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