Siempre que es posible intentamos conocer alguno de los muchos rincones que nos quedan por descubrir de Ourense. A veces, como el pasado fin de semana, la aventura es sólo para dos. Esto influye en la producción fotográfica ya que mi mujer es como un vendaval, tan pronto está en la cima de una colina como en el sótano de un castillo, ella va a su aire…..
Este domingo decidimos acercarnos, una vez más, a tierras de Celanova. Nuestra primera parada fue en Vilanova dos Infantes. Un interesante núcleo urbano presidido por una espectacular torre en la que se puede asistir a exposiciones permanentes sobre la zona.
Posteriormente nos dirigimos a Castromao, (castrum magnus) a escasos tres kilómetros de Celanova, lugar donde se encuentran los restos de una población castrexo-romana, Coeliobriga cuya construcción se remonta al siglo VI a. C. Estuvo habitada hasta el siglo III d.C.
Finalizamos nuestro recorrido en Milmanda, un lugar cargado de historia y rodeado por una exuberante naturaleza situado a poco más de 10 minutos de Celanova.
Construido sobre una ciudadela romana en un cerro rodeado por el río Tuño, el Alcázar de Milmanda fue en su tiempo un enclave codiciado por unos y por otros.
Perteneció al Monasterio de Celanova, Alfonso VII lo reconstruyó en el siglo XII para cederlo en señorío a Sancho Eanes. Enrique II lo confiscó en el siglo XIV. Fue ocupado por Fernando I de Portugal y destruido durante la guerra dos Irmandiños.
A mediados del siglo XVI estaba considerada como una de las mejores fortalezas gallegas. Lástima que de todo aquel esplendor sólo se conserve una de las torres del castillo, utilizada como campanario de la iglesia de Santa María de Milmanda, construida sobre el que fue su solar.
En breve estarán disponibles las correspondientes galerías en la sección Imaxes, un poco de paciencia…
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