
La Comisión de Sanidad del Senado aprobó este martes, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto el PSOE, una propuesta del Partido Popular para que la balneoterapia sea reconocida como tratamiento terapéutico dentro de la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud. La moción, impulsada por los senadores ourensanos del PP Manuel Baltar y Francisco José Fernández, sitúa a Ourense en el centro del debate sobre el futuro del termalismo en España.
Baltar defendió ante la Cámara que existe «evidencia científica suficiente» para justificar la petición y subrayó el peso específico del territorio: la inclusión de la balneoterapia en la sanidad pública, dijo, «tería un impacto moi positivo en territorios como Ourense, a provincia de maior potencial termal de Europa e que ostenta o título de Capital Termal de Galicia».
Fernández fue más concreto sobre los pasos necesarios. Para que la iniciativa prospere, el Gobierno tendrá que suprimir el término «balneario» del artículo 5.4 del Real Decreto 1030/2006, que actualmente equipara estos establecimientos a actividades de ocio. Los balnearios, afirmó, «son unha ferramenta de saúde preventiva, de benestar físico, emocional e de integración social».
La abstención del PSOE —a través de su senador ourensano Rafael Villarino— fue calificada por los proponentes de respuesta «meramente partidista». La moción también insta al Ejecutivo a solicitar un informe previo a la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias que acredite las indicaciones clínicas aprobadas para la balneoterapia.
España queda, según los populares, por detrás de Francia, Alemania, Italia y Portugal, países donde el tratamiento termal ya forma parte de la cobertura sanitaria pública. La mayoría de los balnearios españoles se concentra precisamente en zonas rurales y de reto demográfico, lo que convierte esta medida en una cuestión también de equidad territorial.






