
Un hombre acabó detenido en Celanova después de estrellar su coche en la autovía AG-31, dar positivo en un control de drogas y saltarse una orden de alejamiento que pesaba sobre él respecto a la mujer que viajaba a su lado. Todo ocurrió la tarde del pasado 16 de junio, según informó la Guardia Civil de Ourense.
La secuencia arrancó cuando la Central Operativa de Tráfico recibió el aviso de un siniestro en la AG-31, a la altura de Celanova. Una patrulla del destacamento de tráfico de Ourense recorrió la vía sin dar con el accidente. Sin embargo, ya cerca del final de la autovía los agentes encontraron un turismo con daños en el frontal izquierdo, cerrado y sin nadie al volante. Sobre uno de los asientos había un transportín para animales.
Poco después, varios testigos describieron a los agentes a los ocupantes del vehículo: un hombre y una mujer. Contaron, además, que los habían visto bajarse del coche y marcharse a pie hacia el casco urbano.
La Guardia Civil localizó a la mujer paseando con un perro. Según el relato de los agentes, admitió ser la conductora del vehículo accidentado, aunque negó ir acompañada por nadie.
El conductor, intentando entrar en un cajero
Mientras tanto, nuevos testigos volvieron a dirigirse a la patrulla. Esta vez señalaron al hombre que viajaba con ella —y que, según su versión, era quien realmente conducía—. Lo situaron en un cajero de la localidad, golpeando la puerta para intentar acceder al interior.
Al ser entrevistado, el varón negó en un primer momento que él fuera el conductor. Terminó reconociéndolo. La prueba de drogas dio positivo, un resultado que el laboratorio confirmó más tarde.
Lo cierto es que el caso tenía otra derivada. Los agentes comprobaron que sobre ese mismo hombre pesaba una orden de alejamiento en vigor respecto a la mujer que iba con él como acompañante. Ante esos hechos, se reclamó la presencia del Puesto de la Guardia Civil de Celanova, que se hizo cargo de la detención.
Las consecuencias legales
Según detalló la Guardia Civil, el conductor se enfrenta a un delito de quebrantamiento de medida cautelar judicial, que contempla penas de prisión de seis meses a un año. A eso se suma la respuesta administrativa por conducir con presencia de drogas en el organismo: una sanción de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carné.






