
Una pata con sus crías fue la protagonista ayer de una de esas escenas que de vez en cuando, nos reconcilian con el mundo. Esta que les escribe circulaba por el acceso a la N-525 desde la rotonda de Ponte Noalla cuando a lo lejos, en mitad de la carretera asomó lo que sin lugar a dudas era un pato ¿Un pato caminando en plena carretera general?
Reduje velocidad y al ir acercándome a ella pude descubrir la escena al completo: una pata con sus polluelos atravesaba la carretera, como si la calzada fuera suya. Puse los cuatro intermitentes y detuve el vehículo esperando que la feliz familia alcanzase el arcen y se pusiese a salvo. Era consciente de que detener mi coche en ese momento no era lo más seguro, pero el instinto de proteger a esa pequeña familia pudo con todo. Por fortuna era domingo y a esas horas, nadie circulaba detrás nuestra.
Quiero creer que hoy están nadando felices en algún río cercano. Mi acompañante, que siempre viaja cámara en mano, pudo retrarar el momento.







