Visitar el Parque de Montealegre siempre tiene algo especial. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir más despacio. Basta con dar un paseo por sus caminos sin prisa, levantar la mirada y dejarse sorprender por las vistas de la ciudad.
Desde sus miradores, Ourense resplandece en todo su esplendor. Un paisaje que nos invita a parar, a sentarse en uno de sus numerosos bancos bajo la sombra de un árbol y escuchar, sin más, el canto de los pájaros. Sin ruido. Sin prisas.
Montealegre es naturaleza, calma y perspectiva. Un rincón perfecto para desconectar a un paso del centro de la ciudad.
¿Te animas a redescubrirlo?






