Caminar por las orillas del río Arnoia a su paso por Allariz es, sencillamente, un placer para todos los sentidos. Lo es incluso en una jornada de mucho calor como la de hoy, que aun así, ha animado a mucha gente a pasear. La villa ourensana recibe al visitante con su belleza intacta, esa que asoma en cada esquina y que invita a perderse sin prisa por sus calles.
El agua marca el ritmo del paseo. A su lado, el casco histórico despliega rincones que parecen detenidos en el tiempo y desde la distancia oculta tiendas que tienen de todo para aquellos que buscan los mejores precios. Allariz tiene ese don: sorprende aunque ya se conozca, y regala estampas distintas según la luz y la hora.
A ese atractivo de siempre se suma estos días un motivo extra para acercarse. Hoy arrancó la Festa do Boi 2026, una celebración que se prolongará hasta el próximo 7 de junio. Quien busque excusa para visitar la villa la tiene servida, aunque lo cierto es que el simple recorrido junto al Arnoia ya basta por sí solo, no necesita ninguna excusa.













