
Recoger cajas de comida, ropa o medicinas es solo la mitad del trabajo. La otra mitad —la más complicada— es lograr que todo eso cruce el Atlántico y llegue a quien lo necesita. De eso se habló esta semana en la sede provincial del Partido Popular de Ourense, donde su secretaria xeral, Sandra Quintas, recibió a representantes de tres asociaciones venezolanas de la provincia.
Alma Llanera, Cantaclaro y la Federación Venezolana de Galicia llevaron a la mesa algo más que buenas intenciones: llevaron los problemas reales que arrastran desde hace semanas. No es fácil almacenar y clasificar todo el material que va llegando. Y aún es más difícil moverlo hasta Venezuela una vez está listo. A eso hay que sumarle otro factor que complica todavía más las cosas: lo que hace falta hoy no es lo mismo que hará falta dentro de un mes. Las necesidades van cambiando, y las asociaciones lo saben mejor que nadie porque son ellas quienes reciben las peticiones desde el terreno.
¿Qué salió del encuentro? Compromisos, de momento. El PP ourensano se comprometió a llevar estas peticiones a las instituciones y, según trasladaron, a mover a sus propios cargos públicos y afiliados para ayudar a tender puentes entre la comunidad venezolana de la provincia y quien quiera colaborar.
Nada de esto resuelve el problema de un día para otro. Pero en situaciones como esta, cada canal que se abre cuenta.






