El Alto do Furriolo acoge el 18 de agosto un homenaje a los asesinados tras el golpe de 1936

Celso de Poulo
Celso de Poulo

El Alto do Furriolo, en la carretera que une Celanova y Xinzo de Limia, acogerá el martes 18 de agosto a las ocho de la tarde un homenaje a los vecinos y vecinas asesinados en ese lugar en los meses posteriores al golpe de estado de 1936. Muchos de ellos aún siguen sin nombre noventa años después de ser asesinados. El acto lo organizan Amigos da República, el Comité pola Memória Histórica do Val do Límia y el Comité de Memoria Histórica da Comarca de Celanova, dentro de la conmemoración del Día da Galiza Mártir.

Entre las víctimas identificadas figuran Celso Pérez Enríquez, alcalde de Gomesende por el Frente Popular, y Eduardo Villot Canal, maestro, militante comunista y miembro de la Asociación de Traballadores do Ensino (ATEO). A Villot lo sacaron del cárcel de Celanova junto con Celso de Poulo y lo asesinaron con él en el alto de O Furriolo. Dos casos que se convirtieron en símbolo de la barbarie fascista contra las luces y el progreso que representara la Segunda República.

El Día da Galiza Mártir se celebra el 17 de agosto en recuerdo de las víctimas de la represión franquista. También se conoce como Día dos Mártires Galegos, denominación rescatada por Xosé Luís Méndez Ferrín para señalar el carácter colectivo y plural de aquella represión.

Mural en O Furriolo
Mural en O Furriolo

Celso Pérez Enríquez había nacido en 1885 en Cerdal (Gomesende). Tras una juventud de emigrante en Puerto Rico y Cuba, volvió a su tierra en 1918. En Poulo levantó el comercio «El recreo obrero» y formó familia con Donilda Pereira. Participó de lleno en la política de la Segunda República: fue alcalde de Gomesende por el Frente Popular, diputado provincial y delegado de transportes y de actividades pecuarias en la Diputación de Ourense. Su casa fue durante años punto de encuentro de republicanos, galeguistas y agraristas. Por ella pasaron figuras como Alexandre Bóveda o Castelao.

Lo detuvieron el 23 de julio de 1936, ante su propia casa. Primero fue al cárcel de Ourense; después, al de Celanova, uno de los principales centros de reclusión de la represión franquista en la provincia. En esas semanas, escuadras falangistas asaltaron y robaron varias veces a su familia, y llegaron a amenazar a sus hijos. Lo sacaron del convento y lo asesinaron en un «paseo» en el Alto do Furriolo, entre el 18 y el 20 de agosto, junto a otras víctimas, entre ellas Eduardo Villot. Lo enterraron en una fosa común.

La familia tardó meses en saber dónde estaban los restos. La información les llegó gracias a Manuela Mosquera, madre del galeguista Pepe Velo. El 1 de octubre de 1936, un hermano de Celso organizó en secreto el traslado del cadáver al cementerio de Sorga, en A Bola. Cuarenta y cinco años después, en 1981, un 18 de agosto, sus descendientes exhumaron de nuevo los restos y dieron sepultura definitiva a Celso de Poulo en el cementerio de su parroquia natal, Poulo.

El mural del Furriolo es el homenaje que el colectivo Arraianos levantó en 2006 en el alto del mismo nombre. Lo diseñó Xosé Vizoso (1950-2025), veterano de Sargadelos: un muro de seis por dos metros con cadáveres tirados en una gabia, en apenas dos colores, hacia el rojo mínimo. Vizoso lo describió como «un berro». Tras una primera intervención en 2014, el Comité de Memoria Histórica da Comarca de Celanova impulsó una nueva restauración en 2021, con la colaboración del propio Vizoso y de artistas locales.

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