
El parlamentario ourensano del PPdeG, Víctor Baladrón, defendió hoy en la Comisión de Sanidade que la Xunta mantiene su apuesta por el Hospital Público de Verín y rechazó que exista un plan para desmantelarlo. Su argumento se apoya en las inversiones y en la recuperación e incorporación de servicios médicos en el centro sanitario comarcal.
Baladrón recordó que la Xunta está ejecutando una inversión de casi 5 millones de euros para las nuevas instalaciones de Urxencias y el PAC, además de incorporar equipamientos modernos. «Algún Goberno que queira desmantelar un hospital inviste case cinco millóns de euros?», cuestionó durante su intervención.
El diputado popular respondió así a una iniciativa del PSOE sobre el hospital y acusó a socialistas y nacionalistas de construir un relato que, a su juicio, no se corresponde con la situación del centro. Aseguró que respeta las reivindicaciones de los profesionales sanitarios y las preocupaciones de la ciudadanía, pero criticó que estas se utilicen con fines partidistas.
La actividad asistencial también centró parte de su intervención. Baladrón señaló la recuperación de la Hospitalización a Domicilio (HADO), anunciada por el conselleiro de Sanidade en mayo, y explicó que «o servizo de Cardioloxía retomou as súas consultas presenciais no hospital a pasada semana, incorporándose ademais a especialidade de Pneumoloxía».
En cuanto a la plantilla, el parlamentario situó en 350 profesionales el personal actual del Hospital Público de Verín. Según detalló, «tres de cada catro traballadores contan cun posto estable e que a cobertura das prazas estruturais roza actualmente o 100%».
Quedan dos plazas por cubrir, según Baladrón: una de Neurología y otra de Oftalmología. El diputado del PPdeG las vinculó a especialidades deficitarias en el Sistema Nacional de Salud y sostuvo que «é o Goberno de Pedro Sánchez o que ten o deber de garantir os profesionais suficientes en todas as especialidades».
El parlamentario también cuestionó el momento en que, según afirmó, PSOE y BNG plantean sus críticas. Aseguró que sus preocupaciones «só nacen cando se achega algún período electoral» y defendió que las mejoras anunciadas por la Xunta no deben convertirse en objeto de disputa partidista.
Baladrón admitió que todavía «queda traballo» y que la situación no está completamente resuelta. Cerró su intervención con una conclusión tajante: «O relato do desmantelamento buscando rédito político non se sostén».






