Como todos los primeros domingos de cada mes, la calle Doctor Marañón volvió acoger esta mañana la Feria de Antigüedades, que también coincidió con la celebración del Domingo de Resurrección y un sol que invitaba a salir a pasear o a tomar algo en las terrazas de la Plaza Mayor sin pensarlo dos veces.
El resultado de esta combinación fue claro: ambiente muy animado y los puestos rodeados de curiosos y compradores buscando algo interesante que llevarse a casa, a buen precio.
El mercadillo ourensano de antigüedades volvió a convertirse un domingo más en un pequeño viaje a través del tiempo, con libros antiguos, juguetes de otra época, monedas, adornos y una larguísima lista de objetos que despertaban recuerdos y, seguramente alguna que otra nostalgia.
Entre paseos tranquilos y conversaciones improvisadas, la feria volvió a demostrar que continúa siendo una de esas citas que conectan a la ciudad con su pasado… y que sigue viva mes tras mes. La próxima, el próximo primer domingo del mes que viene. ¿Te apuntas?
































