
Una gran lona en la playa, sujeta al suelo mediante sacos llenos de arena y varias cuerdas, ha abierto un debate sobre el uso del espacio común y el civismo de quienes acuden a la costa. La imagen que acompaña a este artículo nos muestra una instalación de dimensiones muy superiores a las de una sombrilla convencional.
La denuncia de nuestro lector plantea una situación muy concreta: qué ocurriría si alguien se colocase a pocos metros de otros bañistas con una estructura que ocupa un espacio equivalente, según se señala, al de un pequeño apartamento de unos 50 metros cuadrados.
¿Es razonable instalar algo de estas dimensiones en una playa compartida restando espacio a otros usuarios? ¿Cuándo todo el mundo ocupa un espacio de una o dos sombrillas, es lógico que alguien instale esta gran lona?
La imagen deja planteado el debate. ¿Falta de civismo o una forma más de disfrutar de la playa? La respuesta queda abierta a quienes comparten la arena.







