
En la calle Marcelo Macías, en Ourense, hay un leiraparking a la altura del portal número 75 donde, cuando llueve con fuerza, el agua arrastra tierra hacia la acera y la propia calle. La lluvia ya dio un respiro hace días, pero el rastro sigue ahí. La tierra permanece acumulada en la calle, visible para vecinos y peatones que pasan a diario.






