
La Guardia Civil investiga a un conductor que huyó a más de 200 km/h con las luces apagadas por la A-52 después de intentar embestir a los agentes que le habían dado el alto en Allariz. El hombre circulaba sin carné, sin seguro y en un coche robado, según informó el instituto armado. La huida, que se prolongó durante al menos 15 kilómetros, obligó a los guardias a suspender el seguimiento por el peligro que suponía para el resto de vehículos.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo 29 de marzo. Según el relato de la Guardia Civil, agentes de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) del Subsector de Tráfico de Ourense vigilaban la autovía A-52 a la altura de Allariz cuando detectaron un turismo que iba muy por encima de la velocidad permitida. El vehículo, además, no tenía el seguro en vigor. Por eso decidieron darle el alto para notificarle la infracción.
Al encender las señales luminosas, el conductor no frenó ni dio muestras de querer detenerse. Los agentes se colocaron entonces en el carril izquierdo y le hicieron indicaciones con la linterna para que se apartara. En ese instante, según la versión oficial, el hombre dirigió el coche hacia ellos y los guardias tuvieron que realizar una maniobra evasiva para esquivar la colisión. Acto seguido, el turismo salió disparado.
Una huida de más de 15 kilómetros con las luces apagadas
Los agentes iniciaron el seguimiento. Vieron cómo el vehículo cambiaba de carril de forma aleatoria una y otra vez, adelantando a otros coches. Siete kilómetros después, el conductor apagó las luces y siguió circulando a más de 200 km/h durante al menos 15 kilómetros. Ante ese nivel de riesgo, la Guardia Civil optó por detener la persecución.
Las comprobaciones posteriores revelaron un cuadro aún más grave. El coche estaba sustraído y la persona que lo conducía tenía una orden de alejamiento respecto del titular del vehículo. Una semana más tarde, los agentes intervinieron el turismo como objeto del delito. Al examinarlo, constataron que los neumáticos tampoco estaban en buen estado.
El conductor no tenía actualizado su domicilio en la DGT, un detalle que complicó su búsqueda durante meses. Tras varias semanas de investigación, los agentes lograron identificarlo y dar con él. Fue entonces cuando descubrieron que, el día de los hechos, no tenía el permiso de conducir en vigor porque había agotado todos los puntos.
Cuatro delitos y varias sanciones administrativas
El conductor se enfrenta ahora a cuatro delitos, según detalló la Guardia Civil:
- Conducción temeraria, con penas de prisión de 2 a 5 años, multa de 12 a 24 meses y privación del derecho a conducir de 6 a 10 años.
- Conducir con el permiso perdido por agotar los puntos, castigado con prisión de 3 a 6 meses, multa de 12 a 24 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
- Desobediencia grave a agentes de la autoridad, con penas de 3 meses a 1 año de prisión o multa de 6 a 18 meses.
- Delito de hurto, con penas de prisión de 6 a 18 meses.
A todo esto se suman dos infracciones administrativas: no comunicar el cambio de domicilio a la Dirección General de Tráfico (80 €, sin puntos) y no respetar las señales y órdenes de los agentes (200 € y 4 puntos). El titular del vehículo, por su parte, deberá responder por circular sin un contrato de seguro en vigor que cubra la responsabilidad civil (1.500 €, sin puntos).
La investigación sigue abierta. El caso deja una lección incómoda sobre lo que puede esconderse tras un simple control de tráfico en la A-52: un coche robado, un conductor sin papeles y una huida que pudo terminar en tragedia.






