
La Confederación Empresarial de Ourense pide calma y diálogo ante la propuesta de una nueva subida del SMI, la patronal ourensana advierte de que no todo vale cuando se habla de salarios, empleo y supervivencia empresarial en la provincia.
Los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa (EPA) son claros: el salario mínimo ya supera el 60% del salario medio, el umbral que marca Europa. Tras varios incrementos consecutivos, el SMI se ha ido acercando peligrosamente a los sueldos reales de muchos convenios, hasta convertirse en una referencia casi obligada en la negociación colectiva.
Desde la CEO de Ourense alertan de que esta situación ya está tensando muchos sectores, sobre todo los que tienen menos margen para absorber costes. Una subida más intensa podría agravar los desequilibrios, especialmente en territorios frágiles como el nuestro.
Porque Ourense no es Madrid ni Barcelona. Aquí el tejido empresarial está formado, en su mayoría, por microempresas y autónomos, con poca capacidad para repercutir subidas salariales. Comercio, hostelería, agricultura o servicios personales dependen mucho de la mano de obra. Y eso se nota. Según la Confederación, el aumento acumulado del SMI ya ha tenido efectos reales: menos contrataciones, ajustes de jornada y proyectos de crecimiento que se quedan en el cajón.
Por eso, la patronal ve razonable limitar la subida del SMI al 1,5%, en línea con la propuesta de la CEOE, y reforzar la negociación colectiva como herramienta clave para adaptar salarios y condiciones a cada sector y territorio. Mejorar las rentas es importante, sí. Pero también lo es garantizar la viabilidad de las empresas y mantener el empleo, algo especialmente delicado en la economía ourensana.
La Confederación Empresarial de Ourense insiste en su mano tendida al diálogo social y a la colaboración con administraciones y agentes sociales. El objetivo, dicen, es encontrar soluciones equilibradas que refuercen la cohesión social sin poner en riesgo la competitividad empresarial en la provincia.






