Diario Covid: quinto día tras dar positivo por coronavirus

Café

Los días de encierro empiezan a pesar en la moral de Carlos, contagiado por Covid. El día de la marmota parece haberse instalado en su rutina diaria, aunque viendo como está siendo la evolución de la pandemia en nuestra ciudad no tener grandes cambios en su día a día puede considerarse una suerte.

El coronavirus sigue mostrándose benévolo con él, “me siento un afortunado” nos dice Carlos. “Más allá de la mucosidad que me acompaña parte de la mañana y al anochecer, el dolor de espalda de después de comer y la ausencia total de gusto y olfato no puedo decir que me encuentre mal. El malestar además, dura una o dos horas como mucho, pasado ese tiempo mis problemas de salud se evaporan. Esta mañana cuando me estaba tomando el café, parecía que empezaba a recobrar el gusto. Creo que fue una mera ilusión pasajera, porque el café de después de la comida volvió a ser como si me tomara un vaso de agua”

Su compañero de trabajo sigue ingresado, con fiebres que superan los 38/39 grados está conociendo una de las caras menos amables, si es que tiene alguna, del virus que nos ha tocado vivir. El paracetamol que le suministran en vena consigue bajarle la fiebre no más de dos horas, momento en el cual el termómetro que cada poco le ponen vuelve a registrar temperaturas elevadas. A pesar de la preocupación del momento, su evolución no está fuera de lo visto en otros contagiados.

La familia de Carlos afortunadamente siguen sin mostrar evidencias de haber sido contagiados, la suerte en esta ocasión ha estado de su lado.

Mañana más.

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