
La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal especializada en la falsificación y venta de recetas médicas para obtener medicamentos sujetos a prescripción. La operación se ha saldado con 12 personas detenidas en distintas provincias de España y un investigado no arrestado. Entre los arrestados se encuentran los dos cabecillas del entramado, que ya han ingresado en prisión provisional.
A los implicados se les atribuyen delitos de pertenencia a organización criminal, atentado contra la salud pública, daños informáticos, falsedad documental y usurpación de identidad. Durante los registros, los agentes intervinieron más de 1.000 pastillas de distintos medicamentos, además de dinero en efectivo, teléfonos móviles, material informático y armas blancas y réplicas de armas de fuego.
Venta de analgésicos y anestésicos a través de apps de mensajería
La investigación arrancó el pasado mes de junio, cuando los agentes detectaron grupos y perfiles en aplicaciones de mensajería instantánea dedicados a la comercialización de recetas falsificadas. El objetivo era claro: facilitar la obtención de analgésicos potentes y sustancias anestésicas cuya venta sin receta es ilegal.
El sistema estaba bien engranado. La red robaba las credenciales de médicos colegiados, a los que suplantaban para generar recetas aparentemente auténticas. Esos documentos se ofrecían después a los clientes para acudir a farmacias y conseguir los fármacos sin control sanitario.
Pero no se quedaban ahí. El grupo había desarrollado programas informáticos propios que permitían a los compradores crear ellos mismos las recetas falsas, automatizando el proceso y multiplicando los beneficios.
Un negocio rentable y muy peligroso
Los investigadores subrayan el grave riesgo para la salud pública que suponía esta actividad. Por un lado, los medicamentos acababan en manos de personas que los consumían sin supervisión médica. Por otro, parte del material se desviaba al mercado negro, alimentando el tráfico ilegal de fármacos.
Una combinación explosiva: beneficios rápidos, anonimato digital y consecuencias potencialmente graves para quienes consumían estas sustancias sin control.
Una organización jerárquica y bien estructurada
La red funcionaba como una estructura piramidal, liderada por dos varones que dirigían toda la operativa. Bajo su mando se situaban los responsables del desarrollo del software y el hackeo de credenciales médicas.
En un escalón inferior estaban quienes se ocupaban del mantenimiento técnico y el soporte informático, mientras que en la base se encontraban los distribuidores, encargados de mover los medicamentos y las recetas falsas entre los compradores.
Registros en ocho ciudades y una investigación aún abierta
El operativo final se llevó a cabo el pasado mes de noviembre con ocho registros simultáneos en Madrid, Torrelavega, Ourense, Córdoba, Alicante, Toledo, Alcobendas y Ponferrada. Las detenciones se produjeron en provincias como Madrid, Toledo, Cantabria, Ourense, Córdoba, Alicante, León, Palencia, Zamora y Baleares, además de un investigado no detenido en Ávila.
En los domicilios se incautaron 14 teléfonos móviles, más de 44.000 euros en efectivo, dispositivos de almacenamiento, tarjetas bancarias, armas blancas y réplicas de armas de fuego.
La investigación continúa abierta, y no se descartan nuevas detenciones en las próximas semanas.






