
La Deputación de Ourense ha dado luz verde a una nueva batería de inversiones públicas que superan los 423.800 euros, con el foco puesto en mejorar servicios e infraestructuras en distintos puntos de la provincia. La decisión se tomó en la última reunión de la Xunta de Goberno, celebrada el pasado 23 de marzo.
No se trata solo de cifras. Detrás de este paquete económico hay una idea clara: reforzar la colaboración con los ayuntamientos y responder a necesidades concretas que afectan al día a día de los vecinos. Es decir, actuaciones que no se quedan en el papel, sino que buscan notarse en la calle.
Entre las medidas aprobadas hay un poco de todo, pero con un hilo conductor evidente: mejorar lo básico. Se incluyen arreglos de caminos y carreteras municipales, intervenciones en redes de saneamiento y abastecimiento, proyectos ligados a la eficiencia energética y el alumbrado público, además de inversiones en equipamientos y servicios locales. Pequeñas obras, en muchos casos, pero de las que marcan diferencias en municipios de menor tamaño.
El reparto de estas ayudas alcanza a los concellos de Beariz, Boborás, Castrelo de Miño, Cortegada, Cualedro, O Irixo, Lobeira, Montederramo, Riós, San Cibrao das Viñas y Vilar de Barrio. También se beneficia la Mancomunidade Voluntaria de Municipios da Comarca de Ourense, lo que amplía el impacto de las actuaciones a nivel comarcal.
Tras la reunión, el presidente provincial, Luis Menor, subrayó en rueda de prensa que la institución sigue avanzando en un modelo basado en la cooperación municipal, la cohesión territorial y el respaldo a los ayuntamientos, especialmente a los más pequeños. La intención, insistió, es facilitar que estos municipios puedan sacar adelante proyectos que, de otro modo, resultarían difíciles de ejecutar.
En un contexto en el que cada euro cuenta, la clave está en cómo se invierte. Y en Ourense, al menos en esta ocasión, la apuesta pasa por lo cercano: infraestructuras básicas, servicios esenciales y equilibrio territorial.






