
Las ediles del grupo municipal socialista se reunieron con representantes de la Agrupación Vecinal Miño y visitaron la Casa da Maxia, el espacio que el Concello de Ourense plantea como el nuevo destino al que pasará esta entidad.
Tras la reunión, el PSdeG mostró su disconformidad con ell traslado, al considerar que no responde a las necesidades reales del movimiento vecinal y supone un nuevo intento del alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, de debilitarlo. Desde la AVV recuerdan que el actual local tiene un coste asumible y que el cambio obligaría a compartir un edificio municipal sin condiciones adecuadas.
El plazo impuesto, sin diálogo ni planificación, preocupa especialmente por el impacto en programas sociales clave. “O novo emprazamento proposto non é accesible, non favorece a participación da veciñanza, terá menos afluencia de persoas, carece de espazos adecuados para reunións e asembleas e, en definitiva, non responde ás necesidades dunha entidade que exerce unha función social imprescindible na cidade”, advierten.
También alertan del riesgo para servicios sensibles: “Este tipo de intervencións requiren espazos dignos, seguros e que garantan a confidencialidade… Este traslado pon en serio risco a continuidade deste programa e doutros similares”. El grupo socialista reitera su respaldo al movimiento vecinal y llama a defender espacios dignos y participación real: “O que está en xogo non é só un local, senón o dereito da veciñanza a ter voz propia, espazos dignos e capacidade de organización”.






