En el concello ourensano de A Merca se encuentra Matusiños, una pequeña aldea donde cada una de sus piedras parece haber guardado la memoria de otra época.
Como tantas otras aldeas de nuestra provincia, el éxodo rural y la emigración marcaron su destino. Muchos vecinos tuvieron que marcharse: algunos a Vigo u Ourense, otros tuvieron que hacerlo más lejos, a Madrid, el País Vasco o Barcelona, y no pocos al extranjero, rumbo a Venezuela o a las fábricas de Francia, Alemania o Suiza.
Hoy Matusiños sigue resistiendo. Es uno de esos lugares donde la vida rural gallega no es solo un recuerdo, sino también una posibilidad para el futuro, con nuevos vecinos que buscan la tranquilidad, a un paso de la ciudad.
Fotos: Lucas Xosé
















































