Diario de un contagiado: tercer día después de conocer su positivo

Carrefour y A Cuña
Carrefour y A Cuña

Quinto día de cuarentena, tercero desde que a Carlos le dieron su positivo por coronavirus. Los síntomas que manifiesta siguen siendo leves, por lo que las molestias de momento no le impiden hacer su vida con normalidad, dentro de la incómoda situación que supone estar en cuarentena e infectado.

La noche ha sido tranquila, “hacía mucho tiempo que no dormía tanto” ha dicho. Por la mañana la presencia de bastante mucosidad es lo que más le molesta, sigue sin fiebre y sin dolor de cabeza. Se nota bastante sofocado, pero a las dos horas de levantarse los síntomas se evaporan.

Al parecer y según las explicaciones de su médico de cabecera es normal. Puede estar muy molesto durante unas horas, para pasar a estar perfectamente al rato.

La falta de gusto y de olfato siguen son los únicos síntomas que persisten desde que dio positivo por coronavirus. Después de comer, un tremendo dolor de espalda hace acto de presencia, no duró más de 20 minutos tras los que se encontró perfectamente. ” Es una cosa muy rara, porque pasas de tener unas molestias tremendas a no notar nada al rato. Jamás había tenido un dolor de espalda semejante”

La llamada de los sanitarios para constatar su evolución no se ha producido durante el día de hoy, “me imagino que me llamarán mañana para ver como sigo“.

Las personas que estuvieron en contacto con él siguen sin manifestar síntomas de ningún tipo. En principio parece que ha sido el único de la familia contagiado. Quien no parece pasar por su mejor momento es el compañero de trabajo que infectó a Carlos. Los dolores y la fiebre padecida durante la noche, le han mantenido en vela. Por suerte, por la mañana estas molestias han ido remitiendo. El otro compañero ha dado negativo en la PCR, en los próximos días le repetirán la prueba.

Carlos ha tratado de pasar el tiempo haciendo pequeños arreglos en su casa, los vecinos le dejan en la puerta el pan cada día y alguna que otra cosa que necesita del supermercado. “Por suerte había hecho la compra grande el sábado, de hambre no me voy a morir“.

Hasta aquí otro día más en la vida de Carlos, una de las personas que desde hace unos días ha pasado a engrosar la lista de ourensanos que tienen coronavirus. Mañana más.

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