
La Avenida de Portugal en Ourense continúa atrapada entre las vallas, las zanjas y una sensación que pesa muchas más que las propias obras: el hartazgo. Un señal situada en el cruce con Ervedelo sigue anunciando el corte al paso de vehículos por las obras, paralizadas desde hace un par de semanas y que ya debían estar finalizadas, pero sobre él aparece un mensaje directo de algún vecino que parece bastante enfadado: “Perdón… pero… ¿de qué obras hablamos? ¡¡¡¡Poca vergüenza!!!!”.
Esta no es una queja aislada de un vecino. Es el reflejo de muchos días, también semanas, y seguramente meses de obras paradas o con muy poco movimiento, además rutinas alteradas, negocios con problemas o un futuro incierto.
Los vecinos lo tienen claro: menos palabrería y más soluciones. Terminar lo empezado. Sin más.






