
La CIG ha decidido convocar una huelga general en Galicia para la primera semana de noviembre en respuesta a la subida de los precios y a la falta de medidas que, según el sindicato, garanticen el acceso a una vivienda digna. La central sindical llama al conjunto del tejido social y sindical a sumarse a una movilización que también reclama mejoras salariales, mayor protección social y el refuerzo de los servicios públicos.
La convocatoria se enmarca en la campaña ‘A suba dos prezos que a pague o capital. Queremos vivir dignamente’, puesta en marcha por la CIG a finales de septiembre con 10 propuestas para reclamar que el coste de la actual situación económica recaiga sobre el capital.
Entre sus demandas figura que la Xunta de Galicia y el Gobierno del Estado incorporen a los presupuestos de 2027 un Plan de Choque destinado a frenar el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y facilitar el acceso a una vivienda digna.
El secretario general de la CIG, Paulo Carril, ya alertó durante la presentación de la campaña de que «O medre constante e imparábel dos prezos da electricidade, dos combustíbeis, dos produtos de primeira necesidade e da vivenda está levando o pobo e as clases traballadoras á ruína; unha situación que empeora pola deterioración dos servizos públicos e o retroceso nas políticas sociais».
El sindicato considera además que las medidas adoptadas por el Gobierno español en materia de vivienda y para contener la subida de precios son «tardías, escasas e insuficientes». Frente a ellas, reclama una mayor intervención pública en los precios y en los mercados básicos, junto con más protección económica y servicios públicos reforzados.
En materia de vivienda, la CIG propone prohibir los desahucios y proteger a las personas con dificultades para pagar el alquiler o la hipoteca. También reclama congelar las rentas de los alquileres y las subidas de los intereses hipotecarios.
La central sindical plantea además poner de inmediato las viviendas de la SAREB a disposición de personas y colectivos necesitados, establecer límites máximos a los alquileres de los grandes propietarios y crear un Banco Galego de Vivenda destinado al alquiler social.
La lista de reivindicaciones incluye también medidas sobre alimentación, electricidad, combustibles y movilidad. La CIG pide precios populares para los productos básicos y medidas contra la especulación; una empresa pública gallega de electricidad y una Tarifa Eléctrica Galega; un precio máximo para la gasolina y el diésel mientras no se estabilicen los precios, y un refuerzo del transporte público con más frecuencias, horarios más amplios, mayor acceso a los descuentos y más trayectos gratuitos.
La huelga general está planteada, por tanto, como la principal respuesta de la CIG a la subida del coste de vida y a la situación de la vivienda, con la primera semana de noviembre como horizonte para la movilización.






