Dos tesoros naturales que quizá no conocías de Ourense

Cañones del Sil

La provincia gallega de Ourense esconde tesoros en forma de parajes naturales que quizá no sean lo más conocido del territorio orensano si se tiene en cuenta que tanto su catedral como sus baños termales son las atracciones más populares para aquellos que deciden emprender una visita a la cidade das Burgasnombre con el que es conocida la provincia por sus calurosas primaveras. El caso es que Ourense posee algo más que catedrales y termas. Entre otras cosas, también cuenta con auténticos paraísos de la naturaleza como el Cañón del Sil o el Parque Nacional Peneda Gerês. Cabe puntualizar que el segundo pertenece a Portugal, pero se encuentra en la frontera con Ourense.

Cuenta la leyenda que fue la esposa del dios Júpiter quien, celosa de que su amado estuviese enamorado del Río Miño, hizo lo posible para que éste no pudiese disfrutar del mencionado río. Así, nació el Cañón del Sil, que a la postre no serviría para que Júpiter se desencaprichase del Miño. Tampoco lo hizo de su esposa, a quien en primera instancia castigó pero luego perdonó, encontrándose ambos en el lugar donde se unen el Sil y el Miño. 

El Cañón del Sil cuenta con más de 6000 hectáreas de paraje, con 40 kilómetros de largo y con 500 metros de profundidad en algunos puntos. Además, no solo Ourense es la única que puede presumir de acoger a semejante paraje, puesto que a las dos localidades orensanas por donde pasa, Nogueira de Ramuín y Parada de Sil, hay que sumarle también otras dos que pertenecen a la también provincia gallega de Lugo. Pantón y Sober son esas dos localidades lucenses donde puede verse el Sil.

Piragüísmo, senderismo y escalada, deportes en un enclave único

Una de las características del Cañón del Sil, y en concreto de sus aguas, es que es navegable. Es común que naves acuáticas transiten por ellas y es común también que se realicen distintas actividades de ocio como el piragüismo. De hecho, hay varias empresas que gestionan y organizan este tipo de aventuras. No solo en el agua, también hay otras actividades que tienen lugar por tierra, e incluso aire, depende de cómo se mire. Es el caso del senderismo o la escalada, dos opciones también disponibles en el cañón y que también atraen a amantes de estos dos deportes a Ourense.

El otro de los dos tesoros en forma de paraje natural apuntado líneas arriba es el Parque Nacional Peneda Gerês. Se trata de un enclave que fue declarado parque nacional hace ya más de 50 años, concretamente en el año 1971, y, además, es considerado el más importante de todo Portugal, básicamente porque es el único de su categoría. Su cercanía con Galicia en general y Ourense en particular, y que está en la frontera, hacen de esta atracción una opción más que viable para todos. 

Este parque natural cuenta no solo con imponentes montañas, sino también con numerosos restos arqueológicos o rutas para poder, al igual que en el Cañón del Sil, practicar senderismo. Ambos tesoros son además un ejemplo de cuánto pueden penetrar en la sociedad las maravillas naturales, que son usualmente recreadas en diferentes tipos de juegos de mesa, de realidad aumentada o videojuegos. Ese es precisamente el caso de aquellos que se juegan en plataformas virtuales como el Amazon Queen o el Pixies of the Forest, entre otros. 

Parque Nacional Peneda Gerês

En cuanto a la fauna, que también es abundante, se calcula que unas 235 diferentes especies de animales vertebrados conviven en Peneda Gerês, algunas de ellas en peligro de extinción, como es el caso del lobo ibérico, un icono de las cordilleras de la península ibérica que comparte Portugal con España.

Con suerte, esa variada y distintiva  fauna se puede avistar en el parque natural si quienes lo visitan deciden optar por permanecer en una de los seis campings disponibles en la zona. Quienes se hospedan en esos establecimientos lo hacen principalmente para poder disfrutar de las dos atracciones más visitadas del paraje: las muchas cascadas que allí se encuentran y el pueblo Vilarinho das Furnas, solo visitable cuando la presa así lo permite.

En conclusión, puede que muchos de los lectores sí supieran de la existencia de estos dos parajes naturales. En ese caso, sirvan estas letras de incentivo, en caso de conocerlo pero no haberlos visitado. Aquellos que antes de llegar a este artículo desconocían tanto el Cañón de Sil como el Peneda Gerês, ya tienen otros dos sitios para apuntar en la agenda.

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