San Andrés de Teixido

redacción | 7 de enero de 2007

Se cuenta que cierto dí­a Nuestro Señor halló muy triste a San Andrés; cabizbajo y silencioso. El Divino Maestro preguntó sin demora a su discí­pulo cuáles eran las causas de su aflicción.


En Cedeira está el santuario de San Andrés de Teixido.
San Andrés, que veí­a como a la tumba de Santiago iban grandes peregrinaciones mientras que a él nadie vení­a a visitarle, paseaba melancólico sus soledades.
Un dí­a se encontró con Nuestro Señor Jesucristo que vení­a a visitarle y éste le preguntó:
¿Cómo es que estás tan triste?
San Andrés le respondió:
“¡Ay mi señor! A pesar de que yo también hago milagros como Santiago nadie se acerca por estos parajes y está mi santuario vací­o.
El Señor le miró y sonriendo le dijo:
No has de ser menos que Santiago. Te prometo que todo el mundo pasará al menos una vez en la vida por tu santuario.
Muchas gracias, Señor pero ¿cómo será eso posible?
Porque todo aquel que en vida no viniere, tendrá que pasar por aquí­ después de muerto.
Por eso nadie molesta a los animalitos que andan por los senderos del santuario, porque dice la leyenda que ellos llevan las almas de los que no peregrinaron en vida.