Saceda, San Millán y Lucenza

Saceda, San Millán y Lucenza

A pesar de haber amanecido con un aguacero de esos que, a estas alturas de verano, pasan a los anales de la historia meteorológica, la idea de pasar la tarde del domingo en casa no nos atraí­a en absoluto. A las cuatro, decidimos aventurarnos y a pesar de que el cielo, cubierto por completo de nubes grises, amenazaba con verter parte de su contenido sobre nosotros, partimos rumbo a Xinzo de Limia.

La idea era visitar los castros, de Saceda y San Millán y el yacimiento romano de Santa Marta en Lucenza, situados todos ellos entre Cualedro y A Xironda.

Llegamos al castro de Saceda poco después de las cinco y no sin cierta sensación de desaliento, comenzamos a subir por una de las laderas del castro, bastante escarpada y cubierta de piedras y maleza. No, no existe camino alguno que permita recorrer de forma más o menos segura el castro, si alguna vez lo hubo, que imagino que si, la tupida vegetación lo ha devorado.

Aunque a primera vista dos muros parecí­an ser el único vestigio que quedaba de aquel conjunto castrexo, unos cuantos traspiés más adelante nos encontramos con algunas construcciones bastante deterioradas y cubiertas por la vegetación.

Si como decí­a anteriormente el estado de conservación del castro de Saceda nos produjo cierta sensación de desaliento, que decir del castro de San Millán. Varios kilómetros más tarde, llegamos a un desví­o que nos indica la proximidad del castro. Kilómetro y medio por una pista invadida en varios lugares por la maleza, llegamos a la, en teorí­a, entrada hacia el castro.

Cualquier profano, dirí­a que aquel cúmulo de piedras no era más que una escombrera: Varias toneladas de roca graní­tica formando algo que semeja a un muro de aproximadamente un metro de ancho en forma de L y con una longitud de unos cincuenta metros y cien metros más allá, otro muro derruido en similar estado parecen delatar que allí­ alguna vez hubo un castro.

A pocos kilómetros de Cualedro, ya de regreso, paramos en Lucenza , para dirigirnos hacia el yacimiento romano de Santa Marta. Kilómetro y medio de pista de tierra, y llegamos hasta un indicador -> Yacimiento romano de Santa Marta.

Como el camino era bastante estrecho nos apeamos del coche y continuamos a pié por una pista. Poco más adelante una bifurcación sin señal alguna, imaginamos que, tratándose de restos romanos, cualquiera de los dos caminos nos llevarí­a hasta ellos, pero sorpresa, la pista elegida se acaba dejando paso a un campo de trigo y una amplia llanura recubierta por las diferentes especies herbáceas de la zona. Aunque la primera intención fue la de volver atrás, la visión de un cruceiro cuarenta  o cincuenta metros más allá, y la silueta de una capilla a unos cien metros del lugar en el que nos encontrábamos nos animó a recorrer el trayecto campo a través.

Si las dos visitas anteriores habí­an sido, en cierto modo, desalentadoras, está fue algo más que frustrante. La maleza rodeaba por completo la capilla y el camino que llegaba hasta ella, si alguna vez lo hubo, – la señal así­ parece indicarlo – se habí­a convertido en un tupido tapiz verde. Los restos romanos, parecen predispuestos a correr el mismo destino como se puede comprobar en las imágenes adjuntas.

Esto es lo que algunos denominan “poner en valor”.

Última revisión: 19 septiembre 2011

Comentarios

Afortundamente o Castro da Saceda foi nomeado BIC ( Ben de Interese Cultural ) e a día de hoxe a zona atópase limpa.

eu     24 abril 2011 a las 22:02

Dicen las malas lenguas que el señor que investigó y restauró el yacimiento de Sta.Marta se llevó el cruceiro que habí­a a… ¡ su casa !

Anónimo     22 agosto 2009 a las 23:48

ola!!!!!
este e un pueblo ke merece ter gran importancia polo castro que ten, porque e un sitio donde vivian os romanos segun contan os antepasados.
un saludo

tania     2 junio 2009 a las 12:57

Creo que todos intuimos donde fueron a parar las subvenciones: dos para mi, dos para ti y uno para el fin propuesto.

Así­ es como se pretende fomentar e turismo cultural en Galicia y de paso asfaltar algún camino privado o cambiar de coche.

kamilo     18 agosto 2008 a las 10:19

En el caso de Santa Marta y a Saceda estarí­a bien que alguien se hubiese preocupado en su momento por saber a donde fue a parar el dinero de las subvenciones y quién deberí­a preocuparse en la actualidad por mantenerlos porque es muy fácil gastar el dinero de otros para beneficio de unos pocos y cuando se acaba desaparecer. Esos castros deberí­an seguir importando tanto como cuando los listos de turno le sacaron provecho.

kamchakta     5 agosto 2008 a las 18:00

Es una vergüenza. Primero piden subvenciones para recuperar espacios como los que nos ocupan, y luego dejan que vuelvan a su anterior estado….

Lamentablemente estamos en manos de polí­ticos inútiles hasta la médula.

marí­a     2 julio 2008 a las 09:00

lamentable y descorazonadora es la visita a estos tres monumentos dejados a su suerte. En el texto estan muy bien explicados las dudas, desazones, traspies y perplejidades que se sufren para llegar.Cuando llegas y ves todo oculto por la vegetacion piensas que por que se molestaron en excavarlos para luego abandonarlos. Como puede haber tanta dejadez de las administraciones que luego despilfarran a raudales.
Para cuando el nobel a la inoperancia?

jose mar     28 junio 2008 a las 18:24

É unha mágoa que a maiorí­a destas cousas estén destinadas a desaparecer, pero é a realidade na maiorí­a de xacementos deste tipo en Galicia. Na maioria dos casos a xente non se interesa ou non se preocupa de coidar estas cousas; pero incluso en casos onde se loita por conservar estas cousas non hai nada que facer (penso no caso do cí­rculo lí­tico da Mourela, non concello de As Pontes, onde moita xente se movilizou para que non pasaran a autoví­a por riba del e non houbo nada que facer) En fin…

RaVeN     21 julio 2007 a las 00:06
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