Que siga el entierro

redacción | 9 de enero de 2008

Cuenta la historia que varios vecinos de un conocido pueblo del que omitiremos el nombre, se dirigieron a la casa de una mujer con fama de holgazana. Durante el invierno, la mujer habí­a adelgazado tanto que daba pena verla, por lo que el portavoz de la comitiva le dijo:

A la vista de que el dí­a menos pensado acabarás por morirte sentada y como nosotros pasamos el dí­a atareados en nuestras labores, hemos pensado que lo mejor serí­a que te llevásemos al cementerio y así­ trabajo hecho para ti y para nosotros.

La mujer asintio, y así­ lo hicieron, pero pasando por delante de una casa salió una mujer y dijo:

No la enterréis, que le doy yo una bolla de pan.

La holgazana levantó la cabeza peguntando:

Ese pan, ¿es crudo o cocido?

Cuando le escuchó que era crudo dijo:

¡Pues que siga el entierro!

 

El mundo esta lleno de holgazanes, saludos

10 enero 2008 a las 12:20