redacción | 13 de abril de 2009

En el tránsito -frustrado para nosotros- del medievo a la modernidad, las ciudades y las clases urbanas jugaron un papel protagonista. En este mundo de mercados y talleres, pero también de iglesias y casas señoriales, se forjó la nueva Europa.
Galicia no era ajena a las transformaciones, aún tímidas, que se producían en el siglo XV. La investigación que recoge el presente libro pretende mostrar la infraestructura económica sobre la que se contruiría la nueva sociedad.
Las actividades artesanales y mercantiles configuraban el carácter de la ciudad. Ourense abría sus estrechas calles a estas actividades, manteniendo su dependencia del campo circundante. La dialéctica entre estos dos polos del mundo bajomedieval (rural/urbano) es uno de los elementos principales de la contradicción entre dos formas alternativas de organizar la sociedad: la feudal, que retrocede, y la capitalista, en emergencia.