redacción | 19 de junio de 2008
Aún cuando la pluma de muchos historiadores ha transformado en un tenue velo el límite que separa realidad y mito, lo cierto es que la Historia de la Humanidad está marcada, como si de una partida de ajedrez se tratase, por pequeños acontecimientos que, eventualmente, generan resultados inesperados e incluso sorprendentes.
Las invasiones bárbaras de los primeros siglos de nuestra era, tienen mucho que ver con esos movimientos. Peones, reyes y caballeros luchaban por sobrevivir en un mundo bajo el yugo del Imperio Romano que, aunque abandonado a la molicie, continuaba siendo amo y señor de más de cinco millones de kilómetros cuadrados.
La entrada en escena de los hunos comandados por Balamber a mediados del siglo IV, representaría un punto de inflexión en Historia de Europa. Sus incursiones no sólo desplazaron a alanos, suevos y vándalos de sus tierras, sino que obligaron a los godos a solicitar asilo al Imperio Romano.
Los suevos, que debido a los contactos mantenidos desde el siglo II con los romanos habían experimentado un profundo cambio socioeconómico que se veía reflejado no sólo en el desarrollo de la agricultura y el comercio, sino también en el fortalecimiento de la aristocracia guerrera, fueron desplazados a las Galias donde durante más de dos años se dedicaron al pillaje.
Acaudillados por Hermérico, los suevos atravesarían, junto vándalos y alanos, el Pirineo Occidental entrando en Hispania. Era el año 409.
Durante al menos dos años, las razias fueron continuas hasta que, la calma propiciada por la restauración del emperador Honorio en las Galias, se transmite a Hispania, donde los enfrentamientos entre bárbaros e hispanorromanos parecen llegar a su fin.
Según Hidacio, las provincias de Hispania fueron echadas a suerte entre los invasores:
Subversis memorata plagarum grassatione Hispaniae provinciis, barbari ad pacem ineundam, Domino miserante conversi, sorte ad inhabitandum sibi provinciarum dividunt regiones. Gallaeciam Wandali occupant et Suevi, sitam in extremitate Oceani maris occidua. Alani Lusitaniam et Carthaginiensem provincias, et Wandali cognomine Silingi Baeticam sortiuntur. Hispani per civitates et castella residui a plagis, barbarorum per provincias dominantium se subjiciunt servituti.
correspondiendo Gallaecia a los vándalos asdingos, gobernados por Gundérico y a los suevos de Hermérico.
La reacción de los galaicorromanos frente a los invasores suevos fue uno de los problemas sociales más importantes vividos durante el proceso de suplantación de las estructuras políticas del poder romano.
Los suevos, en clara minoría frente a los galaicorromanos pero más preparados militarmente, ocuparon los lugares estratégicos, sobre todo en los grandes núcleos urbanos, de ahí que su influencia fuese mayor de lo que hubiese cabido esperar a la vista de su reducido número.
Hidacio nos habla de una fuerte oposición desde ciudades y castros. También hace referencia a la huida de las clases privilegiadas al campo en busca de lugares seguros, mientras las clases más desfavorecidas buscaban refugio en las ciudades.
No obstante la resignación y aceptación de los invasores fue la respuesta mayoritaria y de este modo la relación social de dependencia continuaba, aunque ahora eran los suevos, en lugar de Roma, los que la ejercían.
Uno de los grupos más hostiles hacia el nuevo poder, la aristocracia, basaba su rechazo en la defensa del modelo romano al que pertenecían, ya que a sus ojos los pueblos germánicos no eran más que civilizaciones primitivas que no buscaban sino la destrucción de un elemento esencial del mundo clásico, su cultura.
Hidacio relata continuos enfrentamientos y las súplicas enviadas al emperador solicitando su mediación, sin embargo el paso de los años y la anarquía existente condujeron a suevos y la aristocracia galaicorromana a un punto de encuentro que, posteriormente con la caída del Imperio Romano en el año 476, se transformaría en colaboracionismo.
De este modo los suevos aumentaban sus posibilidades de controlar Gallaecia, y la aristocracia galaicorromana se aseguraba la conservación de los privilegios que el Imperio le había concedido.
“Si los suevos de España no hubieran existido, la historia no habría cambiado en nada importante” (MUSSET, L.: Las invasiones. Las oleadas germánicas, Barcelona, 1967, p. 56)
rafaeliux, lo que dices de los arados suena a romanticismo. De todos modos esa misma frase puedes verla referida a los visigodos en: http://books.google.es/books?id=WzIUAAAAQAAJ&pg=PA58&dq=orosio+arados&as_brr=1&cd=1#v=onepage&q=orosio%20arados&f=false
Los suevos que llegaron a GAlicia en la agonía del imperio Romano eran inferiores numéricamente a la población ya establecida,los últimos estudios serios indican que estos clanes permanecieron más o menos reunidos en las aldeas(vicus,castellas,villae y castros) ya que provenian de una cultura ganadera y agrícola y las ciudades empezaban a perder prestigio y poder debido al declive delñ comercio por la inseguridad del momento.
Al ser inferiores numéricamente pronto tuvieron que dejar su pillaje y integrarse con la población ( alos cuales unia su cultura agrícola-ganadera y su odio al fisco romano) por lo que el mismo orosio,contemporánep de los echos deja escrito la cita de que trocaron la espada por hoces y arados,el mismo autor hace nota que los galaicos se unen a ellos por escapar de la presión de los impuestos Romanos(actualmnete Galicia es la región española que más topónimos germánicos conserva) este cambio no significa que dejasen el poder en manos de la aristocracia hispanorromana,de echo masacraon a parte de los nobles en Lugo en 408(capital de la Gallecia por aque entonces) Finalmente crearon el primer estado europeo tras la caída del poder Romano,llevando a acbo una política expansionista frente a los visigodos(arrianos) y con la ayuda de los Francos y bizantinos(católicos como los suevos), sin embargo finalmente los Visigodos acabaron con el reino Suevo.
esto nose puede ni copiar y si no se puede copiar nimodo se ba a poder pegar
Me parece totalmente errónea la imagen que algunos autores nos han querido transmitir de los suevos y que, efectivamente, habla de como al llegar a Galicia dejaron las armas y se pusieron a trabajar los campos.
Tratándose de la aristocracia guerrera sueva dudo mucho que tomaran ese camino. La historia se nos habla de suplantación del poder civil y militar romano, y de como parte de los galaicos se echaron al monte para luchar contra los invasores.
No creo en esa visión que algunos escritores nos
Personalmente creo que de arados y demás apareros de labranza nada de nada.
La historia los define como invasores, aristocracia guerrera, habla de suplantación del poder romano, y mil y un detalles más que hacen pensar que nada tiene que ver la visión más o menos romántica que algunos escritores nos han querido transmitir de este pueblo.
xurxo, todo eso me suena a cuento chino, los suevos tenian de agricultores lo mismo que Bush de samaritano.
Hace poco leí que cuando los suevos llegaron a Galicia cambiaron las armas por los arados. Me parece un poco raro el cambio, ¿alguien lo puede comentar?