La loba blanca

Cerca de un pueblo del Courel, vivÃÂa una manada de lobos que eran dirigidos por una enorme loba blanca. Un dÃÂa los lobos se llevaron varios terneros de un establo, por lo que las gentes de la aldea decidieron dar una batida para cazarlos.
Cuando los perros se encontraron con la manada, la loba blanca se enfrento a ellos mientras el resto de los lobos huÃÂan. Consiguió matar algunos y librarse del resto, sin embargo no pudo con las escopetas de los cazadores que la abatieron. Los hombres le arrancaron la piel pensando que podrÃÂan venderla por su raro color.
Ya de madrugada comenzaron a escucharse aullidos a lo lejos, aullidos que poco a poco se acercaban hacia el pueblo. La gente despertó asustada escuchando a los lobos aullar a las puertas de sus casas y aunque algunos salieron a las ventanas, fueron incapaces de ver más que sombras que desaparecÃÂan en la oscuridad de la noche.
Aunque no podÃÂan verlos disparaban donde poco antes se habÃÂa movido una sombra, pero no consiguieron que los aullidos cesasen hasta que salio el sol. Entonces los hombres buscaron los cuerpos de los lobos sin encontrar rastro alguno de ellos.
Dieron otra batida pero tampoco esta vez de esta vez vieron a los lobos.
Aquella noche volvieron los lobos y en esta ocasión no se conformaron con aullar al pie de las puertas. Se subieron a los tejados y comenzaron a hacerlo al lado de las chimeneas. Sus aullidos sonaban como si los lobos estuviesen en el interior de las casas. Cuentan que alguno de los habitantes de aquel pueblo, creyendo que los lobos habÃÂan entrado en su casa, salió corriendo a la calle…. Nunca más se supo de él.
Otra vez fue la salida del sol la que marcó el fin de los aullidos.
La gente temerosa se reunió en la plaza del pueblo para decidir que hacer. Algunos decÃÂan que era necesaria otra batida pero la mayorÃÂa pensaban que no eran lobos si no demonios y con los demonios no valen las batidas porque no se les puede matar.
Estaban discutiendo los unos y los otros, cuando una mujer con cierta fama de bruja dijo en voz alta:
- Vienen por la loba
callaron las voces y las miradas se dirigieron hacia ella.
Llevad la piel al claro que hay en medio del bosque
dijo para luego dirigirse hacia el cazador que la habÃÂa matado:
Lleva el cuerpo y déjalo sobre ramas de tejo de manera que le de la luz de la luna. El hombre asàlo hizo, mientras el resto de la aldea se preparaba para pernoctar.
Durante esa noche se volvieron a oÃÂr los aullidos de los lobos pero no sonaban ya en la aldea si no en el claro del bosque donde habÃÂan dejado la piel de la loba. Los lobos le rendÃÂan el último homenaje a la que habÃÂa sido su reina.
Al salir el sol cesaron los aullidos y los vecinos no volvieron a ver desde aquella noche a la manada.
Dicen que algunas noches de luna llena, todavÃÂa es posible escuchar los aullidos de los lobos y algunos aseguran haber visto correr a la manada con la loba blanca a la cabeza.



Una bella historia, pero triste para quienes nos gustan los lobos. Me entristeció…
Pero en sÃÂ, la historia está muy bien contada.
Saludos.
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e unha das lendas q mais me fascinaron,e moi interesante e por suposto q me gustou moitisimo
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Moi bonita, inda que existen varias versións dela.
Me ha parecido muy interesante la historia, me ha gustado muxo