Existe la creencia en las ánimas y que éstas se manifiestan y tienen su vida después de la muerte.En la oscuridad aparece una procesión de almas en pena, va encabezada siempre por un vivo, el primero que han visto esa noche, si desea librarse de ellos y abandonar tan tétrico cortejo debe entregar los atributos a otro mortal, o bien colgarlos al cuello de un perro y encerrarse en un arca llena de maíz.
La Santa Compaña está formada por ánimas que van en dos hileras, envueltas en sudarios, con las manos frías y los pies descalzos. Cada fantasma lleva una luz, pero es invisible, sólo un olor a cera y un ligero viento son las señales de que está pasando la legión de espectros. Al frente va un espectro de mayor tamaño, la Estadea.
Algunas veces llevan un ataúd en el que va un familiar del que presencia el paso. Este no tarda en morir. Puede suceder que el que encuentra el paso a altas horas de la noche se vea obligado a seguir al cortejo portando una cruz y un caldero.
El acompañante puede transmitir su “empleo” si en una de las excursiones de los difuntos se encuentra con otra persona. Le da la cruz y el caldero y él queda libre mientras que la persona a quien se los ha dado es la que pasa a acompañar a los espectros.
En Cospeito, en la falda de la montaña pequeña que forma el valle del monte, hay una laguna que le llaman de los patos, y más vulgarmente la laguna de Valverde. Y al lado de ella, en lo alto, se levanta la ermita de la Virgen del Monte, que es de mucho renombre y visitada por la gente de la comarca.
En Supena, cerca de Mondoñedo está esta cueva. Sus leyendas hablan de hadas, encantos, tesoros y moros que los guardan.
Cintuolo gobernaba en tiempos por aquellos lares en una ciudad que se llamaba Bría. Tenía grandes riquezas y una hija muy hermosa que se llamaba Manfada querida por nobles y plebeyos por sus bondades.

Tras su llegada a Gallaecia en el año 550, San Martín Dumiense se había convertido en el máximo impulsor cultural y político del Reino Suevo. Es bajo su influencia y después de la milagrosa curación de su hijo Teodomiro, cuando Carriarico abandona el arrianismo para abrazar el catolicismo. Tras la muerte de Carriarico, Teodomiro se convierte en el primer rey católico – según cita San Isidoro – debido a la conversión masiva del pueblo Suevo.
En el año 573 el hijo de Teodomiro, Miro gobierna el noroeste de Hispania, un año antes Leovigildo, asociado al trono visigodo por su hermano Liuva, obtiene el reinado tras la muerte de este.
En este contexto siete ascetas se instalan en esta zona - hoy perteneciente al Concello de Esgos - en el año 573 para retirarse a una vida de oración y meditación según consta en la lápida fundacional que se conserva en el Museo Arqueológico de Ourense. En esta lápida aparecen los nombres de algunos de los monjes fundadores: “Hereditas, N….. Eufraxi, Eusani, Quinedi, Eaci, Flavi, Ruve” refiriéndose a ellos como “los herederos” lo que induce a creer que el monasterio habría sido construido con anterioridad.
Las continuas disputas entre suevos y visigodos finalizan cuando Leovigildo, en el año 585, invade y devasta el reino suevo convirtiéndolo en una provincia más del reino visigodo y restaurando el arrianismo.
El año 711, tras una serie de monarcas mediocres, años de sequía y hambruna y coincidiendo con la invasión árabe de la península, el monasterio es abandonado cayendo en el olvido.
En el siglo X y según la reza en la leyenda, un caballero llamado Gemondus lo descubre durante una jornada de caza cuando perseguía a un jabalí. Gemondus se queda a vivir en el lugar como eremita, siendo nombrado abad por otros caballeros que se le unen para formar una comunidad monástica bajo la regla benedictina.
Desde entonces ha sufrido varios incendios, el primero en el siglo XI siendo abad Aloito y el último, que produjo su abandono, a principios del siglo XX.
En 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.
Se trata del más antiguo testimonio de la vida eremita de Galicia y uno de los más antiguos de toda Europa.
Xesús de Castro
No recuerdo el título de este poema de Celso Emilio que quedó hace mucho tiempo grabado en mi memoria, aunque no creo que sea estrictamente necesario. De todos modos si lo conoces y quieres hacérmelo llegar, ten por seguro que te lo agradeceré.
Pasa o tempo sin deterse
río infindo de silencio,
río infindo noite e día
río infindo branco e negro. Nos seus miuños de día
moe a frol do meu contento,
nos seus muiños de noite
meu corazón vai moendo.Río longo estrelecido
que non ten fin nin comenzo,
un miuño pra saudade,
outro pro dór e pro medo,outro pras tristes lembranzas
das horas que xa morreron,
horas que foron deixando
rónseles de amor no peito.Os días tiñan un nome,
os nomes tiñan un senso,
tempo de falar da neve
tempo de decir os rezos
tempo de pechar os ollos
tempo de regar os eidos.Pasache tí río infindo
canle moura de silencio
pasache tí auga escura
todo-lo levache a feito.Agora o mesmo me da
estar lonxe ou estar perto,
pois anque vivo no mundo
teño a ialma no desterro.Arriádalas bandeiras
pra min xa nada ten xeito,
vencido vou camiñando
sin saber que rumbo levo.Tódolos días iguais
nada agardo en pouco creo,
non hai cousa que me apure
non estou triste nin ledo,
e si me poño a cantar,
ei de cantar como quero.Río infindo noite e día,
río infindo branco e negro.Estreliña da fartura
que das tanta craridade,
foise o noite, foise ó día,
foise a moiña mocidade.