Ourense, Cousa de Meigas
Pantano En la colina de Rubiós existió una gran ciudad llamada San Salvador o Cachiquimbra, nombre que aún lleva una parte del monte. Esta ciudad fue destruida por los romanos o por los franceses que estaban en el castro del Furriolo. Comenzó el ataque con un gran fuego sostenido desde el propio Furriolo a pesar de la distancia de dos leguas de distancia, pues es sabido que los antiguos tenían mejores armas y de más alcance que las nuestras. Los enemigos fueron acercándose a Cachiquimbra, la sitiaron para posteriormente destruirla.



Imagen de Sta. Mariña Cuenta la leyenda que al quedar viudo, el moro Theudio entregó a su hija Mariña, todavía una niña, a una mujer de Piñeira de Arcos llamada Ana, que la educaría en la fe cristiana. Mariña creció hasta convertirse en una bella muchacha de la que, el prócer romano Olibrio se enamoraría de forma obsesiva. La joven más preocupada por cuestiones espirituales, rechazó las pretensiones de Olibrio, que furioso le inflingió toda clase de tormentos sin que sobre el cuerpo de la doncella quedase huella alguna de ellos. Mando colgarla, azotarla, herirla con peines de hierro, quemarla con telas ardientes, tirarla atada de pies y manos a un estanque, pero todo fue inútil, las heridas desaparecieron una y otra vez como por arte de magia.



En una ocasión, unas mujeres que pasaban de noche por cerca de Aranga sintieron bajo el suelo un sonido parecido al de una pequeña campana. Fueron entonces junto al cura que vino con ellas y comenzaron a cavar hasta encontrar una cruz de hierro con adornos de cobre y una corona de plata que tenía una pequeña campana, la que las mujeres habían sentido tocar. Esta cruz parece ser que después fue robada o vendida.



El monte de A Paralaia está plagado de tesoros y de encantos, de mouras y mouros que aparecen y desaparecen, de piedras con pilas que se llenan y se vacían con la marea. A Pedra do Mediodía, que está hendida, son dos hijas del rey de Provenza. El mozo que les quiso hacer el favor de desencantarlas se asustó cuando se ...



En Pardesoa, Tierra de Montes, en una aldea en la que sólo había cabras y ovejas contrataron a un pastor para que las guardase a todas juntas. El pastor contratado salía para el monte con el día y regresaba con la noche. Volvía con la noche y con todas las ovejas y las cabras que había llevado -y con alguna más ...



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