El balneario de Cortegada de Baños se asemeja a un túnel del tiempo. Capaz de trasladarnos a un pasado no tan lejano donde se desconocía el significado de palabras como estrés, economía global, o cayuco; contempla imperturbable el discurrir sereno y cadencioso del río Miño.
A pesar del mal trato que los años y el olvido le han dispensado, no ha perdido ni un ápice de su majestuosidad y, orgulloso, la asoma sobre las aguas mientras se funde con el bosque que le arropa.
Si prestas atención, es posible que en su terraza todavía puedas escuchar el eco de los acordes de algún tema de Frank Sinatra, Duke Ellington, Benny Goodman etc.








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