
Las presencia gráfica de Ourense en la llamada «Edad de Oro de la Postal» (1900/1930) -tiempos estelares de la comunicación escrita, epistolar, testimonial, presencial, relacional, incluso creativa- son muy limitadas en comparación con las grandes producciones de las ciudades atlánticas (A Coruña, Vigo, Pontevedra e incluso Vilagarcía o Marín) fruto de las corrientes de un incipiente turismo de calidad (cruceros), movimientos comerciales (viajantes) y el fenómeno de la emigración gallega a América.
En este amanecer del siglo, la provincia de Ourense es una de las atrasadas (en los baremos económicos, sociales o culturales) de las que componen el ajedrez peninsular en estos tiempos de la desnortada, cambaleante, agónica y finalmente difunta monarquía de los Borbones de España: «todo es muy hermoso, pero en medio de una miseria y una incultura aterradoras». Esta anotación -en una de nuestras postales- que suponemos de un viajero «con cultura» (escribe al Museo Pedagógico de Madrid) es el fiel reflejo, y resumen, de los contenidos recogidos en las imágenes de este álbum de A Memoria de Ourense.
Descubrimos el paisaje de este viejo y primitivo bloque geológico, las huellas arquitectónicas de su historia sembradas por sus viejos moradores. Cultas y monumentales (conventos, castillos, puentes, estatuas…) o etnográficas (arquitectura rural), y siempre certificamos el respeto estético del paisaje y de la herencia histórica.
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