El ratón de campo y el de casa.

Un día de invierno, un ratón de casa salió de paseo y se encontró con un ratón de campo casi congelado y delgado como no había visto otro igual.
¿Y tú cómo estás así – le preguntó? Ven conmigo, que allí donde vivo siempre hay que comer sin necesidad de mojarse ni pasar frío para buscarlo.
¿Y el gato? – preguntó el ratón de campo.
¡Bah! – respondió el de casa. Haber hay uno, pero es como si nada. Siempre está dormido. Tú ven, y verás cómo paso por delante de él y ni siquiera me ve.
Fueron los dos para a casa, y vieron el gato dormido delante de la puerta. Pasó el ratón por delante de él todo confiado, y justo en ese momento el gato abrió un poco los ojos, dio un brinco, y el ratón quedó entre las uñas y los dientes del gato.
El ratón de campo, dio media vuelta y corriendo dijo:
Mejor en el campo flaco, que gordo en el culo del gato.