El oso y el  zorro

El oso y el zorro

Érase un oso y un zorro, que andaban buscando comida. Llegados a cierto punto de un camino que pasaba cerca del pueblo, el zorro le dijo al oso:

Compadre, qué te parece si vamos a la granja del tí­o José y le robamos un cerdo.

Al oso la idea le pareció estupenda, por lo que ambos se encaminaron silenciosos hasta el corral. Una vez allí­, el oso mató a uno de los cerdos más grandes y se escaparon corriendo monte arriba como almas que lleva el diablo.

Se sentaron bajo un roble para tomar aliento, y el zorro le dijo al oso:

No sé tú, pero yo estoy cansado que voy a echar una siesta antes de comer. Si quieres podemos enterrar el cerdo con el rabo fuera para saber dónde esta y así­ podremos dormir los dos.

El oso, que habí­a llevado el trabajo de matar el cerdo y llevarlo durante todo el camino, aceptó la propuesta del zorro, pero mientras dormí­a, el zorro se levantó, desenterró el cerdo y se lo comió entero, dejando el rabo enterrado donde habí­a estado con el resto del cuerpo.

Cuando el oso despertó, fueron a buscar el cerdo encontrando el rabo tal y como lo habí­an dejado. El zorro dijo al oso que tirase él del rabo ya que era más fuerte. El oso cogió aliento y tiró con todas sus fuerzas, cayendo de culo en el suelo, pero cuando se levantó del suelo cabreado al darse cuenta de que el zorro se habí­a mofado de él, este comenzó a echarle la culpa al oso y así­ estuvieron discutiendo hasta que el zorro dijo:

Vamos acostarnos al sol. Al que le sude la barriga fue quien lo comió.

Se acostaron a dormir, y cuando el oso se quedó dormido, el zorro se levantó y orinó sobre la panza del oso, gritando luego:

Ay compadre! Fuiste tú el que comiste el cerdo, porque te suda la barriga.

Y así­ fue como el oso tuvo que pedir disculpas y marchar para casa sin haber comido nada de nada…..

Última revisión: 24 agosto 2007

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