redacción | 19 de febrero de 2010

El Centro Cultural Caixanova acoge hasta el día 14 de marzo la exposición Antología de Antonio Costa Beiro.
Nacido en Noya en 1943, su pintura es un personalísimo expresionismo lírico. Tiene concomitancias con Francis Bacon, si bien desde totales libertades. Sus figuras danzan y poseen una incontenible dinámica. Se inscriben en fondos como espejos de azogue perdido, en rosas, carmines, azules, amarillos. Basada en un prodigioso, rítmico dibujo, la materia es leve, deleída, con texturas muy ricas y constrastes tonales de efectismo de vidriera.
Prácticamente nunca se ha apartado de una vaga figuración, aunque las dosis de abstracción sean considerables. Sabe aprovechar recursos del cubismo y aun del surrealismo en composiciones medidas, en la que late la geometría bien digerida.
Una enorme alegría, un ámbito lúdico preside estas pinturas en las que están el mito, el onirismo, la evocación y la ideación en perspectivas infinitas que emparentan, a veces, con el menos riguroso Dalí, a quien sin duda conoce bien. A su modo, Costa Beiro, como buen gallego, es un barroco apasionado y en definitiva, un gran creador y un enorme pintor.