A Fonte Pormás

A Fonte Pormás

Un hidalgo que viví­a cerca de la fuente de Pormás, tení­a una hija muy hermosa, a la que todos los mozos de la comarca querí­an enamorar, sin embargo el hidalgo no consentí­a que nadie se acercase a su hija y para alejarla del peligro fue a encantarla a la fuente.

Un atardecer estaba un chico trabajando en el campo cuando vió como el hidalgo se acercaba a la fuente con su hija y los criados con sacos al hombro. Los criados se fueron después de posar la carga, quedando sólos padre e hija. La chica lloraba amargamente agarrada a los brazos de su padre, rogándole de rodillas que no la dejara allí­; pero el padre haciendo caso omiso de los lamentos de la joven dijo:

- No sé que te quejas. Todo lo que necesitas, aquí­ lo tienes…

El hidalgo sacó un libro y comenzó a leer; pasados unos minutos la chica comenzó a meterse por el caño de la fuente y seguidamente los sacos que habí­an llevado los criados siguieron el camino que habí­a llevado la chica; quedó fuera una cuerda, y el hidalgo continuó leyendo hasta que la cuerda se tranformó en una gran serpiente que fue metiéndose por el caño de la fuente. Cuándo desapareció el hombre cerró el libro y le dijo:

- Él que te desencante, nueve veces detrás de la cabeza te ha de besar.

El chico dejó el trabajo que realizaba en el campo y se fue a casa, pero al poco tiempo volvió a la fuente Pormás para desencantar la hermosa joven. A pocos pasos de la fuente apareció una mujer que le dijo con cierta tristeza:

- Si no tienes valor, no me desencantes.

El chico, sin horrorizarse, llegó a la fuente y se sentó en una piedra, y oyendo un gran ruí­do vio salir por el caño de la fuente una enorme culebra. El chico le dio tres besos por tras detrás de la cabeza y la serpiente vovió para la fuente. Volvió esta a salir, ahora haciendo menos ruí­do, y poniéndose derecha delante del chico llevó otros tres besos y se volvió al agua. La tercera vez salió dócil y al darle los tres besos cayó en el suelo como lo que antes habí­a sido, una cuerda.

Al instante comenzó a oí­rse un ruí­do ensordecedor y apareció la chica con los sacos llenos de oro que su padre le habí­a llevado y que guardaba la serpiente.

La chica no quiso volver a casa de su padre, y se casó con el joven que la habí­a salvado… parroquia con el chico que la

Última revisión: 13 septiembre 2007

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A Fonte Pormás « Cí­rculo Galego     16 marzo 2009 a las 10:02
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