redacción | 29 de enero de 2007
Un hombre que volvía de la guerra y con fama de mañoso, decidió pedir trabajo por las puertas de su pueblo. Conociéndole como le conocían , en la primera casa que llamó ya querían contratarle, sin embargo él preguntó:
– ¿Cómo enfrían en esta casa el caldo?
– Con agua -le dijeron.
Rehusó el trabajo y siguió caminando. Poco después se encontró otra casa, llamó a la puerta y nuevamente preguntó:
–¿Cómo enfrían aquí el caldo?
–Soplando -le contestaron.
Tampoco en esta ocasión pareció gustarle la respuesta ya que nuevamente rechazó el empleo.
Siguió más adelante y llegó a una tercera casa en la que volvió a preguntar:
–¿Cómo enfría en esta casa el caldo?
–Con pan.
Se empleó en esa casa, no podía ser de otro modo.
Qué bueno! Este ya no se me olvida! jaja